Guía para principiantes: Degustación de vinos en Chile

Chile es mundialmente famoso por sus vinos. Sus valles, bañados por el sol y refrescados por la brisa del Pacífico, producen algunas de las cepas más deliciosas del mundo. Si sos nuevo en este universo, ¡no te preocupes! Te dejamos una guía sencilla para que tu primera degustación sea una experiencia increíble.

Viñedos en Chile

1. ¿Qué es una cepa?

La cepa es simplemente el tipo de uva con el que se hace el vino. Cada una tiene un sabor y aroma característico. En Chile, algunas de las más famosas son:

  • Carménère: La cepa insignia de Chile. Es un vino tinto de cuerpo medio, con notas a pimiento rojo, frutas negras y a veces un toque de chocolate. ¡Es única en el mundo!
  • Cabernet Sauvignon: Un tinto robusto y con cuerpo. Ideal para acompañar carnes rojas. Vas a sentir sabores a cereza negra, cassis y un toque de vainilla si pasó por barrica de roble.
  • Sauvignon Blanc: Un vino blanco fresco y cítrico. Perfecto para días calurosos y para acompañar mariscos. Sus aromas te recordarán al pomelo, maracuyá y pasto recién cortado.
  • Chardonnay: Otro blanco popular, pero más cremoso y con notas a ananá, manzana y manteca.

2. Los Valles a Visitar

Cerca de Santiago, hay varios valles vitivinícolas que podés visitar en un día:

  • Valle de Maipo: Conocido como la cuna del vino chileno. Es famoso por su excelente Cabernet Sauvignon.
  • Valle de Casablanca: Si te gustan los vinos blancos, este es tu lugar. Es el rey del Sauvignon Blanc y el Chardonnay gracias a su clima más frío.
  • Valle de Colchagua: Un poco más al sur, es famoso por sus tintos potentes, especialmente el Carménère y el Syrah.
Copa de vino

3. Pasos para la Degustación

No necesitás ser un experto. Solo seguí estos tres pasos para disfrutar más la experiencia:

  1. Mirar: Inclina la copa sobre un fondo blanco. Observá el color del vino. Los tintos jóvenes son más violáceos, mientras que los más viejos tienden al teja. Los blancos jóvenes son pálidos, casi transparentes, y se vuelven más dorados con el tiempo.
  2. Oler: Agitá suavemente la copa en círculos. Esto libera los aromas. Meté la nariz en la copa y respirá profundo. ¿Qué olés? ¿Frutas, flores, especias, madera?
  3. Probar: Tomá un sorbo pequeño y pasalo por toda tu boca. Tratá de identificar los sabores. ¿Es dulce, ácido, amargo? ¿Qué sabores de frutas sentís? La sensación que te deja al final se llama "final" o "persistencia".

¡Lo más importante es disfrutar! Cada paladar es diferente, así que no te preocupes si no sentís lo mismo que los demás. El mejor vino es, simplemente, el que más te gusta a vos.

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